

Villa General Belgrano fue fundada en los años ´30, por dos alemanes, Jorge Kappuhn y Paul Heintze. Ellos comenzaron un sueño en estas tierras, buscando un lugar para sus compatriotas. En 1943, con el pueblo en crecimiento, un grupo de marineros del acorazado Graf Spee se instaló en la Villa y, junto a los vecinos del lugar, fueron otorgándole a este paisaje de las Sierras de Córdoba, ese estilo único que lo caracteriza.
Villa
General Belgrano adoptó desde el primer momento las características
de una auténtica aldea alpina, con casas de tejados rojos a dos
aguas, coloridos jardines y abundante madera. Además, la exquisita
gastronomía centroeuropea con sus platos típicos y sus deliciosas
tortas y todas las costumbres de Europa Central, como la música, los
bailes, las fiestas, las artesanías y por supuesto, el idioma.
En
la década del ´60, surge la Fiesta Nacional de la Cerveza, de la
mano de los primeros inmigrantes que llegaron al pueblo. En aquel
entonces, un viejo carro que en su interior transportaba la
pintoresca orquesta local, era el encargado de desatar la algarabía
en la plaza más céntrica del pueblo. Las orquestas y los grupos de
bailes, eran presentados por un gran locutor que hoy es
profundamente recordado y que le da el nombre al escenario
principal, Matías Calvo Ortega.
Las
delegaciones representativas de todo el mundo, año a año se fueron
multiplicando con grupos de Alemania, Dinamarca, Escocia, España,
Islas Canarias, Yugoslavia, Suecia, Portugal, Brasil, Grecia,
Italia, Armenia y Ucrania, entre otros. Todos vistiendo sus trajes
típicos y ampliando notablemente el espectro cultural de la fiesta.
Los años pasaron y la industria cervecera se desarrolló
notablemente.
Con
ello la fiesta creció y comenzó a convocar a una gran cantidad de
turistas. Esos turistas que aún hoy se acercan a Villa General
Belgrano a vivir algo diferente y que en esta oportunidad, se
sorprenderán más que nunca con un Oktoberfest totalmente renovado.